¿Qué les pareció y qué aprendieron de la película GÉNESIS?
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::Una historia verdadera

No es muy habitual que los docu-mentales sobre Naturaleza abando-nen su acotado espacio de consola-ción dentro de la televisión —fatídica-mente programados a la hora de la siesta o durante las insomnes madru-gadas— y accedan directamente al cine. Si el documental es una cate-goría de consumo minoritario, a pesar de que en los últimos años haya ido conquistando una mayor presencia en nuestras salas, el subgénero dedica-do al mundo natural cuenta con un público todavía más reducido que esté dispuesto a pagar una entrada por ver algo sin ningún valor añadido aparente, mientras que en el panorama general se le otorga una consideración insuficiente si sopesamos los muchos años inverti-dos en su realización y la impagable aportación colectiva que repre-senta. Por eso, cuando algún largometraje de este tipo ha sido confeccionado con la intención expresa de exhibirse en la gran pantalla y logra, muy de vez en cuando, ganarse un rincón en la cartelera, busca sentar precedencia a través de unos contenidos que escapan de la media por su espectacularidad, con escenas nunca vistas antes o rodadas de forma diferente a la habitual, y con una concepción narrativa más cinematográfica que descarga su pe-so en la fuerza dramática de lo visual, donde la banda sonora arrin-cona a la voz en off, y que, por su ingenioso abordaje, se hallan más próximos a la fábula naturalista o al viaje de aventuras que a una sobria y rutinaria exposición instructiva. En esa línea innovado-ra se sitúan dos muestras recientes, diría que imprescindibles para los aficionados: la multipremiada producción francesa "Nómadas del viento" y la británica "Deep blue", dos hermosas experiencias audiovisuales en torno a las aves migratorias y a la vida en los océanos, respectivamente, que de manera excepcional alcanzaron una notable repercusión.

Los trabajos para el cine de Claude Nuridsany y Marie Péren-nou no difieren de lo expuesto con anterioridad. Su planteamiento también se aleja del típico documental que desgrana la forma de vida de los animales en su hábitat haciendo uso de un discurso di-recto, austero y prosaico, sino que persiguen tejer algún tipo de fic-ción que vertebre los hechos que les ofrece la realidad manteniendo un equilibrio entre el rigor científico y esa pequeña licencia para la fabulación. Nuridsany y Pérennou habían cosechado un gran éxito con su anterior propuesta, "Microcosmos", un original documento que se centraba en los insectos y otros animales de pequeña en-vergadura que habitaban en un trozo de césped, empleando de for-ma particular las técnicas fotográficas para sobredimensionar ese diminuto universo paralelo y buscar los puntos de contacto entre su dinámica y la conducta humana.

Como ellos mismos han manifesta-do, ahora, en "Génesis", le han dado la vuelta a los prismáticos para abor-dar los grandes misterios de la Natu-raleza, es decir, el origen y evolución de la vida sobre la Tierra, y cómo nuestra existencia se posiciona en relación al Universo y al resto de se-res vivos. Los animales siguen siendo los protagonistas, una vez más, para ilustrar los ciclos que arrastran inexo-rablemente a todas las criaturas des-de el nacimiento hasta la muerte, po-niendo especial atención en todos aquellos comportamientos que desembocarán en la concepción de una nueva vida: el establecimiento y la defensa de un territorio, el cortejo y apareamiento, y la reproducción. El hilo conductor de este recorrido apoyado en la magia de la materia es un griot, un cuenta-cuentos africano al que pone voz y carnadura el actor Sotigui Kou-yaté, quien a medio camino entre la leyenda y la realidad narra esa génesis del Planeta que se reproduce a pequeña escala en la gé-nesis de cada nuevo ser. Sus explicaciones tienen una voluntad poética, que abrazan la inocencia y la sabiduría del mito, pero al mismo tiempo resultan muy didácticas para que cualquier especta-dor acceda a nociones complejas sin dificultad mediante gráficas comparaciones.

Técnicamente, "Génesis" es una película irreprochable, y contiene escenas muy llamativas, asombrosas y simpáticas de animales anfibios, acuáticos y terrestres que no pertenecen al grupo de los grandes mamíferos. Medusas que evolucionan como volutas de humo dentro del agua, vistosas ranitas de goma saltari-nas, arañas que pellizcan los hilos de su tela como si tocaran un violín, cangrejos de porcelana azul que emulan a un espadachín, camaleones que visten la piel de un tiempo que se arrastra pausa-do por las concurridas ramas de un árbol, caballitos de mar enreda-dos en un hipnótico "bailar pegados", cotorras multicolores que se dispensan arrumacos, peces que pescan literalmente a sus presas o serpientes que multiplican sus fauces como un abanico... Son los propios animales, con su comportamiento individual o social, los que marcan el tono emocional que atraviesa la película, desde el humor a la ira, el misterio o la ternura; registros que se encarga de subrayar la lograda partitura musical de Bruno Colais —galar-donado autor por "Los chicos del coro" o la mencionada "Nómadas del viento"—, y que traspasan a un espectador que reconoce con asombro y complicidad cómo seres tan diferentes a él replican las mismas conductas y motivos que se dan en el hombre.Pero junto a la intimidad y magnetismo de estos instantes privados, "Génesis" también recoge otras manifestaciones más sonoras de la belleza y el poder inabarcable de la Naturaleza —volcanes, cataratas, ríos, océanos...—, que invitan a la admiración y la humildad.

"Génesis" no sólo dispone de una buena calidad como documental, sino que inyecta un válido mensaje de fon-do, sobre lo universal y lo relativo, que eleva el conjunto. Pero personalmente no pude evitar sentirme algo decep-cionada con el resultado final, que de-saprovecha buena parte del material que tenía entre manos, compilado a lo largo de seis años de rodaje. Su enfo-que llano e ingenuo de cuento en tor-no a la hoguera lo hace muy apropia-do para introducir a los niños o a cier-tos adultos profanos en determinados conceptos científicos básicos de for-ma amena, así como para seducirlos con los "milagros" que nos rodean y fomentar su amor y respeto por la Naturaleza, pero para la mayoría del público avanzado su espíritu puede percibirse algo infantil y menos satisfactorio por cómo rebaja las posibi-lidades que se le presentaban. Esto viene determinado sobre todo por las intervenciones del narrador dentro del estudio, algo excesivas, que en ocasiones te arrancan de una historia que no precisa palabras, y que podrían haber cedido un mayor peso a las imágenes de los animales en su entorno natural, verdadera fuente de interés y suficientes por sí solas para mantener el flujo narrativo, ya que finalmente ocupan menos espacio del deseable en sus ochenta minutos de metraje. De todas formas, aunque sólo sea una propuesta moderadamente lograda, resulta harto exuberan-te, entretenida y creativa como para que merezca la pena descu-brirla.